Diez minutos que te ahorran una grúa
La mayoría de las averías que te dejan tirado en mitad de un puerto no aparecen de repente: llevaban días avisando. Un neumático que perdía aire poco a poco, una cadena que sonaba, unas pastillas que ya iban justas. Lo que pasa es que nadie mira la moto con calma a las siete de la mañana, con el café en la mano y el grupo esperando.
Por eso esta revisión está pensada para hacerla la tarde de antes, en el garaje, sin prisa. Diez minutos, sin herramientas raras, con la moto en frío. Si encuentras algo, tienes tiempo de arreglarlo o de avisar al grupo. Si lo encuentras a las ocho de la mañana en la gasolinera, no.
Neumáticos: lo primero y lo que más se olvida
Presión
Mídela en frío, antes de rodar, con un manómetro decente (el de muchas gasolineras marca lo que le da la gana). La presión correcta es la que indica el fabricante de la moto, no la que te dijo un colega: suele venir en una etiqueta del basculante o en el manual, y a veces distingue entre ir solo o con pasajero y equipaje. Con presión baja la moto entra perezosa en las curvas y el neumático se calienta de más; con presión alta se vuelve nerviosa y pierde agarre.
Desgaste y estado
Busca los testigos de desgaste: unas pequeñas elevaciones dentro de las ranuras, señaladas con las letras TWI en el flanco. Si el dibujo está a su altura, el neumático está acabado. Mira también si el centro está plano y los laterales conservan dibujo (el típico neumático «cuadrado» de hacer autopista): frena bien en recto, pero entra fatal en curva. Pásale la mano buscando clavos, grietas en el flanco o deformaciones. Y si el neumático tiene muchos años, la goma se endurece aunque le quede dibujo; el código DOT del flanco acaba en cuatro cifras que indican la semana y el año de fabricación.
Cadena: tensión, engrase y corona
Con la moto en el caballete o apoyada recta, mueve la cadena arriba y abajo por su punto medio, entre el piñón y la corona. La holgura correcta está en el manual y casi siempre en una pegatina del basculante; no la dejes como una cuerda de guitarra: una cadena demasiado tensa castiga el rodamiento de salida y se rompe antes que una floja. Gira la rueda y comprueba que la holgura es parecida en toda la vuelta: si en un punto está tensa y en otro floja, tiene eslabones tocados y toca cambiarla.
Mira también los dientes de la corona: si están afilados como aletas de tiburón o inclinados hacia un lado, el kit pide relevo. Y engrásala con la cadena templada, al volver de la ruta anterior, no justo antes de salir: así el lubricante penetra y no acabas con la rueda trasera salpicada.
Frenos y líquidos
- Pastillas. Mira el grosor del material de fricción con una linterna. Si queda poco o la ranura de desgaste casi ha desaparecido, no salgas a hacer puertos con ellas.
- Discos. Pasa la uña por la superficie: un escalón marcado en el borde o un surco profundo indican que están al límite.
- Tacto de maneta y pedal. Tienen que ser firmes. Una maneta esponjosa que se va hasta el puño es aire en el circuito o líquido viejo, y en una bajada larga eso es un problema serio.
- Líquido de frenos. Mira el nivel del depósito y el color: tiene que estar claro. Si está oscuro como un té cargado, lleva demasiado tiempo ahí.
- Aceite. Con la moto recta y en frío, el nivel debe estar entre las marcas de la mirilla o de la varilla. Por debajo del mínimo, no salgas.
- Refrigerante. Nivel entre las marcas del vaso de expansión. Y mira debajo de la moto: una mancha en el suelo del garaje es un aviso gratis.
Luces, mandos y lo demás
Enciende todo: cruce, largas, posición, luz de freno (con la maneta y con el pedal, que a veces falla uno de los dos interruptores), los cuatro intermitentes y la luz de matrícula. Un intermitente fundido no te deja tirado, pero en grupo es la diferencia entre que te vean girar o no. Aprovecha para comprobar el claxon, que el gas vuelve solo al soltarlo y que la pata de cabra no se traba, y dale un repaso a los tornillos de estriberas y manetas: con las vibraciones, alguno siempre acaba aflojándose.
Último vistazo: documentación en la moto, chaleco reflectante si vas a cruzar a Francia, un kit de reparación de pinchazos con un par de cargas de aire y el teléfono cargado.
Lo que no se arregla en casa
Hay cosas que, si las ves en esta revisión, no se solucionan con un destornillador y buena voluntad:
- Fugas de aceite o de líquido de frenos.
- Pastillas o discos al límite.
- Una cadena con puntos duros o una corona con los dientes comidos.
- Rodamientos de rueda o de dirección con holgura (lo notas levantando la rueda y moviéndola de lado a lado).
- Un neumático con un clavo en el flanco o con la carcasa deformada.
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